Un domingo en el departamento esperando que papá venga a buscarnos para llevarnos al Italpark. Lo prometió, a las 11 pasaría a buscarnos sin falta, pasaríamos todo el día juntos. Mi hermano y yo somos pura expectativa, pura ilusión, un programa soñado era ese. Las 11, las 12, la una, las dos...y nada, papá no pasa, no llama, no nada, papá no aparece, no viene, papá nos planta. El día se va, mamá decide que salgamos entonces los tres a pasear. No perdamos el domingo entero encerrados, esperando. Un paseo muleto. Vamos a una plaza, jugamos un rato, tomamos helado, corremos, nos peleamos, todo tiene un sabor amargo. Al volver en la ventana una nota: Pasé a buscarlos y no estban. Firmado: Papá.
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