La luna. Las estrellas brillando en lo alto. El cielo azul oscuro y profundo.
Grillos, ranas, sapos. El olor del pasto mojado por el rocío.
Calma.
Una brisa fresca constante.
Quieto. Estoy quieto.
Hago algo distinto: no más castigos, no más lamentos, no más arrepentimiento.
Dejar de lamentarse por lo no hecho, lo mal hecho, por los errores, por las decisiones mal tomadas, por las decisiones no tomadas, por lo incompleto, por la furia, por la soberbia. Por todas esas cosas que creía que le hacía a otros mientras en verdad es a mí a quién se las hacía.
Me alejaba, de esa forma me alejaba, cada vez más, me alejaba de mí, me alejaba de todos.
Tengo suerte de estar vivo, suerte de darme cuenta de las cosas ahora, de darme cuenta a tiempo, suerte de poder parar.
Suerte.
Como se dice por ahí: cada respiración un nuevo comienzo. Bueno, ahí vamos. Con la próxima respiración volver, con la próxima respiración empezar. De nuevo. Sí, porqué no? Empezar de nuevo. No de cero, nunca es de cero. No hay cero. Pero sí de nuevo.
Con la próxima respiración. Cominezo. De nuevo. Otra vez? Sí, qué problema hay? De nuevo. Voy. Todo de nuevo. Todo nuevo. Todo por delante. Todo por hacerse. Una nueva tarea. Voy. Y si me equivoco? Voy de nuevo. Uno, dos, uno, dos, inspiro, expiro, tomo aire, suelto el aire. Una respiración, un comienzo.
De nuevo.
Todo a nuevo. Todo.
De nuevo.
Comienzo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario